miércoles, abril 13, 2005

FILOSOFIA DEL VIAJERO

Hay gente que cree que todo el mundo viaja por viajar, algo así como para pasar el rato y tomar un poco el aire. Por eso, a muchos turistas no les importa ir a Benidorm, al Caribe o Cádiz. Para ellos es un poco lo mismo.

Otras personas buscamos siempre algo más. Cuando viajamos no sólo intentamos pasárnoslo bien, sino que también buscamos algo, perseguimos una idea, una historia, un pueblo. Todo viaje debe tener una intención. Todo viaje debe ser una búsqueda. Todo viaje nace de una pregunta sin respuesta.

Una cosa es ser un turista y otra ser un viajero. El turista es aquel que va a un lugar sin motivación, simplemente porque alguien le ha dicho que es bonito o porque lo ha visto en la televisión. El viajero es aquel que no tiene billete de vuelta, que se impregna de la cultura del país, que habla con los nativos, que viaja con “los brazos abiertos y el corazón a la escucha”, como diría Nesemu.

Ya lo explicaba Javier Reverte: los viajes hay que vivirlos por partida triple, en tres estados. Primero, antes de viajar, empapándonos de esa cultura que vamos a visitar, leyendo a sus escritores, buscando las huellas de su historia; segundo, durante el viaje, siendo un observador agudo, cambiando los planes sobre la marcha, dejándote llevar y abrazar por los demás; tercero, a la vuelta de tu viaje, compartiendo los saberes y experiencias que el viaje te ha reportado.

Por eso me voy a la costa este de Canadá, porque hay una pregunta sin respuesta. ¿Cómo funciona Canadá? ¿Cuáles son sus principales características políticas? ¿Cuál es la relación entre Québec y el resto del país?

Tal vez me hubiera gustado viajar con alguien más y compartir esta experiencia, pero no me preocupa viajar solo. No me imagino a Javier Reverte, bolígrafo en mano, explorando el Río Congo con cuatro amigos. Como decía algún escritor cuyo nombre no recuerdo, “viajo solo para no sufrir la soledad”.

3 Comments:

Anonymous Jorge said...

Me parece muy idealista tu descripción. Por un lado, porque es interesada; para poder describir las cosas que hace como "interesantes", quienes que llaman a sí mismos "viajeros" necesitan tener una contraparte que juega el papel negativo, a quien llama "turistas". En ese papel idealizado, el viajero es una "gran persona", una especie de etnógrafo amateur abierto a hablar con todo el mundo, y a no caer en las generalizaciones burdas del turista. Como toda descripción es interesada, en este caso desconfío de tanta bondad. ¿Qué pasa cuando es imposible establecer relaciones con los nativos, porque estos sólo están interesados en vendernos cosas? A mi me encanta viajar, y lo he hecho mucho con mi mochila, pero tampoco me la creo. A veces estás en pueblitos perdidos en medio de la nada compartiendo una comida sencilla con mucha gente del lugar, y es increible. Y a la semana, estas en una playa llena de turistas y tambien la pasas bien. Viajar es algo mucho más complejo que una oposición simplista entre buenos y malos. Bueno, eso creo que yo, al menos :).

10:24 p. m.  
Blogger Dani said...

Puede ser que mi descripción resulte simplista, pero sí que creo que existe esa diferenciación entre turista y viajero. No se trata de viajar con una mochila o de hablar con una gente o con otra; se trata de una actitud, de una forma de ver las cosas, de una forma distinta de ver los viajes.

De todos modos, si me llamas idealista, creo que has dado en el clavo. Por suerte o por desgracia, lo soy.

De todos modos, sí que creo que existe esa diferencia entre los que van a tomar el sol y los que van a conocer otra cultura. Y creo que es una diferencia importante. Aunque también reconozco que esto de viajar es como hacer el amor: siempre es especial y no hay dos personas que lo hagan igual.

2:05 a. m.  
Anonymous Jorge said...

De todos modos, el fondo de mi crítica no es el idealismo. Más bien, me pregunto: ¿por qué tengo que asumir como obvia la descripción del viajero que más le conviene a los que se hacen llamar a sí mismos viajeros? ¿Por qué debo aceptar que pongan énfasis en las diferencias y no en las similitudes? Al fin y al cabo, muchas veces comparten transportes, hoteles, tours... y sin embargo son diferentes. Me parece bien tener una actitud más abierta. Viajar es, efectivamente, hermoso. Mis recorridos por Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, están entre mis recuerdos más hermosos. Pero no me creo eso de que para describirme como "una buena persona viajando" deba apelar a simples oposiciones dicotómicas del tipo "viajero versus turista". Nadie se describe en términos que no lo convienen -al menos, la mayor parte del tiempo no lo harían- y los "viajeros" no son la excepción.

Y por cierto, yo no dije "simplista". Es una oposición muy arraigada históricamente, y creo que haríamos bien en tomar en cuenta que deberíamos repensarla.

8:09 p. m.  

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