jueves, julio 14, 2005

AL QAIDA YA NO EXISTE

Una idea interesante es que la organización Al Qaida, tal y como la conocimos tras el 11-S, ha dejado de existir. Ya no existe una cúpula organizativa, una cabeza pensante llamada Bin Laden que organice los atentados. Es más que posible que los terroristas del 11-M y del 7-J no tuvieran ningún contacto con esa supuesta Al Qaida ni tampoco su apoyo económico. Puede que compartan sus ideales y su fanatismo religioso, pero probablemente no forman parte de la misma organización.

Al Qaida ya no existe (o eso parece), pero ha alentado el nacimiento de un nuevo grupo descentralizado de terroristas. No pueden desarrollar ataques a gran escala como los del 11-S, pero han conseguido amenazar a todo el mundo occidental y dar la sensación de que cualquier país, cualquier persona, puede ser el siguiente.

2 Comments:

Anonymous jclavijo said...

Sin lugar a dudas, no considerar el propósito de Al Qaeda como red de crear una suerte de panislamismo a la hora de valorar los atentados terroristas, representa un craso e inexculpable error.

Sin duda que lo que mueve a los terroristas es ese objetivo de extender una interpretación rigorista del Corán y la subisiguiente traslación de un sistema economíco y social medieval desde la cuenca mediterránea hasta el sudeste asiático.

Es decir, la creación de una Umma regida bajo los principios atávicos y radicales del wahabismo mediante la externalización de un neosalafismo que inspire e incidite a la guerra santa. No sólo contra los infieles occidentales, sino contra los propios musulmanes que, a juicio de Al Qaeda, mantiene una cierta actitud laxa ante bel cumplimiento de los preceptos.

Ahora bien, atenernos sólo a la idea de que es el fanatismo religioso lo que mueve a los terroristas. Y, de paso, criminalizar no sólo a los terroristas, sino a lo islámico en general, es caer en la equivocación.

Aunque no es descartable que el error sea intencionado y aun promovido para quienes quieren ver en la violencia de los islamistas un auténtico Leviatán en forma de mahometano.

Se da la paradoja, al tiempo, de que quienes arremeten contra los que buscan causas o explicaciones a esta a tragedia, tildándolos poco menos que de "amigos de los terroristas" no se paren a reflexionar sobre la forma de explicación sesgada al fenómeno que contiene la asociación no limada de islam=terrorismo. O lo que es peor, los que ven en el terrorismo una consecuencia última de la presunta laxitud de los gobiernos occidentales para con la inmigración.

Estas asociaciones arbitrarias, estas explicaciones toleradas por los que condenan cualquier búsqueda de causa al terrorismo islamista, sí son amparadas por sujetos que, en una suerte de máxima paradoja, reclaman la intervención del estado en la supresión de determinadas libertades, aún cayendo, repito, en la contradicción de que esa postura colisiona con el principio de preservación del individuo y de sus capacidad que inspira a la literatura autodenominada liberal o neoliberal.

Y todo ello, al tiempo de que se mofan de quienes, amen de valorar el fanatismo religioso que mueve a los terroristas, trata de ampliar la vista, alargar el campo y plantearse -si quiera plantearse- si no habremos hecho algo mal, sin que por ello sean tachados de débiles o de ingenuos.

Por ello, no creo que el argumento "mar de injusticia universal" esgrimido por Zapatero sea una solemne tontería, como se han encargado de cacarear medios y foros neoconservadores y, por lo demás, bastante rigurosos también en el cumplimiento de preceptos religiosos.

Viendo lo que se sufre en Irak –ese campo expedito que Bush y sus correligionarios han dejado a AlQaeda para que se reorganice– por las acciones de los fanáticos religiosos y también de las fuerzas de ocupación, no debe resultar extraño que haya gente que pierda el horizonte y vea en el milenarismo wahabita la solución a todos sus males, aparejado, eso sí, de una bomba.

De modo que el terrorismo islamista sí tiene causas. Y, desgraciadamente muchas consecuencias. Pero, como ha dicho alguien, mal haríamos jugando a las cartas de la baraja que Ben Laden nos ha puesto encima de la mesa.

6:26 p. m.  
Blogger Jeremias said...

¿Existe al Qaeda? ¿Ha existido alguna vez como grupo terrorista con capacidad a nivel mundial? ¿Hay al Qaeda más allá de Bin Laden?

No importa. La semilla está plantada. Los nuevos líderes terroristas, y los del futuro, nunca conocerán a Bin Laden, pero al Qaeda quedará en el subconsciente colectivo. Tenemos un pozo, un grupo al que culpar de todos los males, en lugar de diversificar y responsabilizar a cada uno de lo que es responsable.

No se puede jugar a este juego. Hay que ser rigurosos, ser conscientes de a qué nos enfrentamos y tener claro que esta amenaza -que lo es- no se puede vencer recortando libertades, sino ampliándolas. De lo contrario estaremos haciendo lo que no debemos. Un gravísimo error, pues entonces se abonarán las semillas de al Qaeda en Occidente, como ya las han abonado las numerosas dictaduras del mundo árabe.

9:44 p. m.  

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